Boston, al día siguiente del atentado (foto: NPR)

El Lunes en la tarde fuimos sorprendidos por la noticia de un nuevo ataque terrorista en Estados Unidos, hacía 11 años y 7 meses que no había uno en ese país (desde el atentado contra el Centro Mundial del Comercio de Nueva York [Comúnmente conocido como las Torres Gemelas]). Hoy la sede era otra ciudad, muy importante también, Boston.

Poco antes de las 3PM (tiempo local) dos artefactos de fabricación casera (según el FBI) explotaron en la calle Boylston. Con diez segundos de diferencia, una detrás de la otra, la primera explotó a metros de la línea de meta del Maratón de Boston, uno de los eventos más importantes del atletismo a nivel mundial, cuando el evento llevaba poco más de 4 horas de competencia.

La segunda explotó a poco más de 100 metros de ahí, en la misma calle en el cruce con la calle Fairfield. Las explosiones han dejado, de momento 3 muertos (2 mujeres y 1 niño de 8 años) y más de 180 heridos, de los cuales aproximadamente 20 se encuentran en estado grave.

Artefactos similares a los usados en Boston © AP/Blogspot

Los artefactos (de fabricación casera) eran ollas de presión para cocina, repletas de clavos. Se encontraban en mochilas negras que fueron colocadas en los lugares donde fueron las explosiones. De momento, según CNN “hay un sospechoso pero no ha sido arrestado” (declarado por el Departamento de Policía local).

Al día siguiente, una explosión de un artefacto en un centro comercial de Atlanta dejó a 2 heridos, uno de gravedad. También el Congreso entró en alerta al saberse que un Senador recibió una carta que contenía Ricina, un componente químico peligroso, que pudiese llegar a ser mortal si hay contacto con el sin la debida protección.

Cortesía: ABC – WSBTV

Hoy, otro Senador recibió una carta igual de sospechosa que ya se encuentra en análisis. A su vez, esta mañana (tiempo de Washington) se recibió otra carta que iba dirigida a Barack Obama pero fue interceptada por el Servicio Secreto. Si bien, todos estos hechos no son considerados por las autoridades como relacionados al atentado en Boston, sí han puesto en jaque a todo el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos.

En estos tres días se han dado evacuaciones en diversos sitios (principalmente en las grandes ciudades) como la Casa Blanca, el Capitolio, la Corte de Boston, la Universidad de Ohio, e incluso (hace pocas horas) Time Square en Nueva York. Se han cancelado y retrasado diversos vuelos desde y hacia el noreste del país, las redes de telefonía en esa misma zona han incluso colapsado por momentos.

El corazón de Nueva Inglaterra fue vulnerado. Ese día, los norteamericanos revivieron el miedo, el asombro y la incertidumbre que sintieron el 11 de Septiembre (conocido en el mundo anglosajón como 9/11) pero también se revivió el heroísmo de esos días. Inmediatamente a la explosión, los cuerpos de emergencia, así como personas que se encontraban ahí acudieron en auxilio de los heridos, ni un minuto había pasado y decenas de personas se encontraban ya removiendo los escombros, transportando y consolando a los heridos.

El atentado en Boston fue un recordatorio para EUA que el terror sigue, que no ha desaparecido. Y que en el fondo, la gente sigue viviendo con miedo en ese país, lo quieran aceptar o no. Negarlo no hará que desaparezca. Pero los hará perseverar en la búsqueda de los culpables. Un acto como el del Lunes, que sólo sirve para infringir terror es un acto totalmente condenable y para nada justificable.

En ese acto fueron segados sueños y anhelos. Gente totalmente ajena a cualquier motivo o idea que haya provocado un acto de tal magnitud se verá afectada por ese hecho por el resto de su vida, los inocentes cargarán con algo que no merecían ni merecen, y que no se le desea ni al peor de los enemigos. Sea quien fuese, por la razón que fuese, este acto es absolutamente repudiable y el o los responsables deben ser castigados tal y como lo estipule la ley.

Las diferencias políticas o ideológicas quedan de lado en días como este, que nos demuestran que en el fondo todos somos seres humanos; frágiles y vulnerables. Hoy Estados Unidos duerme con la sensación de que su seguridad puede volver a ser vulnerada en cualquier momento y que la tranquilidad de la era anterior al 9/11 quedará solo como un recuerdo casi utópico.

Mis más sentidas condolencias y oraciones a las victimas, sus familiares y amigos.

Tsubasa García
twitter: @tsunakata

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