Leyendo el Asahi Shimbun (uno de los periódicos más importantes y de mayor prestigio de Japón) me encontré con una nota que me pareció interesante; una escuela primaria cercana a la zona de exclusión alrededor de la Planta Nuclear No.1 de Fukushima que tiene un único alumno. La historia hace reflexionar y se me hizo interesante para compartirla con todos ustedes, ya que puede ser reflexiva tanto para los que ya son o piensan ser maestros como para los que son o alguna vez fueron alumnos de primaria, pero además nos muestra como Japón trata de volver a la vida normal después de esa tragedia sólo comparable con Chernóbil. Nota traducida al español por mí pero con Derechos Reservados a sus respectivos escritores.

Último estudiante de una primaria en Fukushima oculta su soledad (Por Noriyoshi Otsuki/Asahi Shimbun)

FUKUSHIMA.- Takashi Sato acude a la Escuela Primaria de Onami alrededor de las 7:30 a.m., cambia su uniforme azul marino por una sudadera azul e inicia su rutina diaria rodeada por salones y pasillos vacíos.

Su sonrisa constante y alegre actitud disipa cualquier sensación de soledad que él pueda sentir.

Este chico de 11 años es el único alumno de la escuela.

Cuarenta y un niños solían jugar en el patio de la Escuela Primaria de Onami. Pero el 11 de Marzo de 2011, un sismo de magnitud 9.0 y un subsecuente tsunami impactaron el noreste japonés, dañando la centrar nuclear No.1 de Fukushima, 57 kilómetros al sureste de la escuela.

A la vez que el miedo a la radiación se extendía, el numero de alumnos de primaria en la Prefectura de Fukushima bajo de poco menos de 100 mil a casi 19 mil después del accidente nuclear.

La Escuela Primaria de Onami y otra primaria en la prefectura ahora tienen un sólo alumno.

La jornada escolar de Takashi usualmente inicia afuera, cuando es bienvenido por su profesor, Kei Omuro de 41 años, y el subdirector de la escuela, Kazuaki Sato de 50 años. El chico alegremente les responde “Buenos días”.

Antes de que inicie la primera clase, Takashi hace algo de ejercicio, como correr y saltar, en la nueva cancha construida después de que las sustancias radiactivas acumuladas fueran retiradas.

El área montañosa donde la escuela está localizada tenía los niveles de radiactividad relativamente más altos que el resto de la ciudad de Fukushima. Un dosímetro colocado en el patio ahora muestra 0.3 milisieverts por hora, un poco menos que en el centro de la ciudad.

Una foto con 10 niños sonrientes, que asistían a la escuela hasta que el año académico del 2012 concluyó en Marzo, se encuentra en una pared al fondo del salón de Takashi.

Siete alumnos de sexto grado ahora asisten a una secundaria. Dos jóvenes alumnos fueron transferidos a otra primaria cercana debido a la disminución de alumnado en esta escuela. Takashi, ahora alumno de sexto grado, es el único de la foto que queda en la escuela.

Cuando le pregunto si se siente solo, sin compañero alguno, él responde “Probablemente me acostumbre en una semana”.

Takashi se ha hecho la promesa de no decir que él está solo.

“La mantengo aquí”, dice, colocando ambas manos en su pecho.

La primera clase de Takashi este 23 de abril es aritmética. Él y Omuro se dirigen una reverencia el uno al otro cuando la clase da inicio a las 8:30 a.m.

El salón de 60 metros cuadrados tiene sólo 2 bancos -uno para el alumno y otro para el profesor- donde resuelven los problemas. Takashi es bueno en aritmética.

Cuando Takashi se muestra adormilado, Omuro le dice que vaya al baño y se lave la cara.

“Podríamos caer en una rutina porque estamos solos” dice Omuro después de que Takashi sale del salón. “Trato de no concentrarme en eso”.

La cuarta clase es Inglés, donde Takashi aprende a cómo presentarse frente a un extraño.

“Hola, mi nombre es Takashi Sato”, dice con una voz nerviosa y temblorosa. “Eh… ¿Cuál es su nombre?”

La lección muestra la simpatía que Omura tiene por su joven estudiante.

“Usualmente, los alumnos practican las conversaciones con sus compañeros a un mismo nivel, pero Takashi tiene como compañero a un adulto” dice el profesor. “Siento tristeza por él”

Los compañeros de almuerzo de Takashi también son adultos -su profesor, el subdirector y dos trabajadores de la escuela. Él juega a atrapar la pelota con el subdirector en el descanso.

La rutina escolar del chico puede tornarse un poco rara.

A la 1:30 p.m., se dirige a la cabina de mensajes, y habla a través del micrófono para decirle a sus inexistentes compañeros: “Empecemos la limpieza”.

Pone música y regresa a su salón a limpiar el piso.

Regresa a la cabina después de 15 minutos para anunciar el fin del tiempo de limpieza. “Gracias y buen trabajo” dice a la escuela.

Omuro nunca le pregunta a Takashi si se siente solo.

Él dice que no puede olvidar cuando Takashi supo que sería el único alumno el próximo ciclo escolar durante el último descanso en la escuela en Marzo.

“Takashi estaba decaído” dice Omuro, con lagrimas en los ojos.

Masaaki Abe, de 54 años, es el director de la Escuela Primaria de Onami, dice que desea que Takashi interactúe con tanta gente como sea posible en la primaria para ayudarle a su desenvolvimiento en sociedad.

Él se encuentra con Takashi a la entrada de la escuela a las 7:30 a.m. A la misma hora, Yoshinobu Sakuma, de 60 años, conserje de la escuela, limpia cerca de la entrada para saludar al único alumno de la escuela.

Los residentes del área han formado un papel importante en la vida escolar de Takashi.

El distrito de Onami solicitó contribuciones en Marzo y donó 300 mil yenes (30 mil pesos, apróx.) a la escuela para apoyar la educación de Takashi.

Yoshitsugu Yamaki, de 54 años, que maneja la Asociación Local de Atletismo, dice que planea animar el festival anual deportivo que organizan los vecinos y la Escuela Primaria de Onami.

“Pediremos ayuda de la división femenina de la Asociación Cooperativa Agro-cultural y serviremos bolas de arroz y sopa miso con puerco y vegetales” dice Yamaki.

Este año, Takashi tomará parte como miembro del equipo escolar que incluye al maestro y trabajadores de la escuela.

A pesar del entusiasmo por los eventos locales, los residentes que fueron evacuados del distrito de Onami no tiene contemplado regresar pronto.

“Tenemos que mantener nuestros esfuerzos en alto para motivarlos a regresar pronto a sus hogares, empezando con el asistir a eventos deportivos y el festival de verano” agregó Yamaki.

Como alumno de sexto año, Takashi se trasladará a una secundaria el próximo año.

Yamaki espera que la primaria no cierre después de la graduación de Takashi.

Por Noriyoshi Otuski/Redacción Asahi Shimbum

(Original English translation at: http://ajw.asahi.com/article/0311disaster/life_and_death/AJ201305070074/)
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