¿Nueva bandera de Egipto? (Cortesía: cinismoilustrado.com)

Los ojos del mundo regresan a Egipto. Ese mítico país donde se originó una de las mayores culturas del mundo. Hogar de las pirámides de Giza, de Cleopatra, del dios Ra y varios más. Ese país donde el 25 de enero de 2011 comenzó la revolución más importante de la llamada “primavera árabe”, donde por 18 días el pueblo se manifestó en contra de una dictadura corrupta e injusta. El país entero se manifestó, presionó, el ejército se puso de su lado y el 11 de febrero de 2011 el ex-presidente Hosni Mubarak abandonaba el palacio presidencial en helicóptero, ante los ojos atónitos del mundo: un pueblo unido habían derrocado a un presidente (por demás) incompetente.

Mubarak abandonando el palacio (Cortesía: pagina12.com.ar)

Al renunciar Mubarak, el ejército tomó el control del país mientras se comenzaba a otorgar más libertades al pueblo, como la libertad de participar en la política a cualquier persona que así lo quisiese (entre ellos los Hermanos Musulmanes). Mubarak fue juzgado y no se le perdonó ni que estuviese enfermo, en camilla y convaleciente fue presentado ante un juez, fue juzgado y encerrado en una cárcel (tal como se debería hacer con cualquier político que no tenga piedad al robar al pueblo).

Mubarak encamillado frente a la jusicia (Cortesía: Al Arabiya)
Y comenzaron las elecciones, muchos creían que el próximo presidente de Egipto sería Mohamed El-Baradei, anterior dirigente del Organismo Internacional de la Energía Atómica, pero él dijo que no tenía intenciones de momento de incorporarse a la nueva era de la política egipcia. En las elecciones parlamentarias arrasó el partido de los Hermanos Musulmanes, cuya intención era convertir a Egipto en una nación más islámica, lo que causó temor en las minorías cristianas, coptas y ateas del país, así como en musulmanes moderados.
Se creó la constitución y la junta militar en colaboración con el recién formado Parlamento Egipcio se llamaron a las primeras elecciones presidenciales libres del nuevo Egipto. Hubo varios candidatos, y como ninguno de los candidatos alcanzó el 50% de los votos se eligió a los 2 con más votos para una segunda vuelta: estos fueron Mohamed Mursi (del partido de los Hermanos Musulmanes) y Ahmed Shafiq (primer ministro del gobierno de Mubarak y amigo cercano a este).
Así, la gente confundida después de la revolución tenía que elegir a alguno de los dos: tenía que elegir entre la islamización moderada que simbolizaba uno o una vuelta al poder de amistades y gente cercana a Mubarak, lo que causaría que este fuera perdonado por sus delitos. El miedo y la desconfianza fueron las constantes en esa elección. Aún así muchos participaron, se celebraron las elecciones y los resultados fueron: Mursi 51,3% Shafiq 48,7%.
Resultado de las elecciones egipcias de 2012 (Cortesía: TeleSur)
El 30 de Junio de 2012 comenzó la primera presidencia del nuevo Egipto. Mohamed Tantawi, un general y líder de la junta militar que regía Egipto, entregó el poder a Mursi, lo que simbolizaba el traspaso del gobierno militar a un gobierno civil. Los Hermanos Musulmanes, que fueron brutalmente perseguidos, encarcelados y censurados por el anterior régimen de Mubarak hoy lideraban Egipto, tenían mayoría en el parlamento y gobernaban desde el palacio presidencial.
Toma de posesión de Mursi (Cortesía: Reuters)
Y la presidencia inició, durante un año ocurrieron diversas reformas en el país, el miedo principal de una islamización fuerte y repentina no se dio, pero tampoco se logró recuperar la economía. La crisis económica, que antes del derrocamiento de Mubarak casi no afectó a Egipto, hoy ahorcaba a la población, el turismo decreció y la mayoría de la juventud se encontraba en el paro.
El descontento social creció, cada vez menos gente comenzó a creer que Mursi fuese un presidente capaz de sacar al país de ese bache en el que encontraba. Incluso el ejército comenzó a dudar de él y comenzaban a haber roces y problemas entre los Hermanos Musulmanes y la cúpula principal del ejército. Se comenzaban a distanciar.
El pueblo desde abril comenzó a pedir su renuncia, y el ejército empezó a prestar atención a la situación. Los demás partidos políticos se fueron alejando de Mursi, y su partido comenzó a quedar aislado, las reformas se atoraban en el parlamento, y el pueblo era la un hervidero social.
Las protestas tomaron fuerza, las calles de grandes ciudades (como Alejandría y El Cairo) comenzaban a llenarse de más y más manifestantes y la gente volvía a la Plaza Tahrir, donde comenzó todo. Se exigía su renuncia de una forma cada vez más fuerte, más intensa.
Protestas en Egipto (Cortesía: AP)
El primero de Julio de este año el ejército le dio un ultimátum de 48 horas para dimitir o lograr una reconciliación política con los demás partidos. Mursi prometió una coalición de gobierno con los demás partidos y llamar a prontas elecciones, pero los partidos lo ignoraron. Al ver imposible que se lograse un acuerdo el ejército, apoyado de manera moral por parte del pueblo, tomó el palacio presidencial la tarde del 3 de Julio. Mursi fue puesto en arresto domiciliario y cientos de afiliados al partido de los Hermanos Musulmanes fueron arrestados (de manera arbitraria según algunas ONG).
Derrocamiento de Mursi “al estilo egipcio” (Cortesía: cinismoilustrado.com)
El gobierno quedó en manos del líder de la Suprema Corte, el juez Adly Mansour. Y declaró como primer ministro a Mohamed El-Baradei. El cambio de Gobierno fue celebrado y auspiciado por el líder de los coptos el papa Teodoro II y el Gran Imam de Al-Azhar Ahmed El-Tayeb.
El-Baradei formando parte del nuevo gobierno (Cortesía: TV Pública de Egipto)
Se dieron manifestaciones a favor y en contra en las calles, y hoy en día están ocurriendo diversos conflictos y peleas en la calle entre los dos bandos, se han cometido crímenes diversos y la policía la ha tenido difícil para controlar las ciudades. El caos, típico después de cada revolución, reina hoy Egipto. Las embajadas piden a sus ciudadanos que si su estancia en el país no es muy necesaria o urgente, así como proporcionar salidas rápidas a sus ciudadanos que quieran abandonar un país.
Protestas en pro y contra del derrocamiento de Mursi (Cortesía: Al Jazeera)
Se cree que lo que pasa se solucionará en unas semanas, aunque los más pesimistas creen que esto podría desembocar en una guerra civil.

Tsubasa García
@tsunakata

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